Descripción breve del sensor de dióxido de carbono
En la era actual, donde la salud y la sostenibilidad son prioritarias, la concentración de dióxido de carbono (CO2) se ha convertido en un indicador clave de la calidad del aire. Un exceso de CO2 no solo afecta la comodidad de las personas, sino que también puede causar mareos y disminución de la concentración. Como empresa con más de 40 años de experiencia en tecnología de sensores de gas, Nexisense se dedica a ofrecer soluciones confiables de sensores de CO2. Este sensor es considerado el "sensor de respiración" de la monitorización ambiental, capaz de detectar cambios en el CO2 del aire con precisión y ayudar a los usuarios a implementar un control inteligente. Este artículo explica brevemente su definición, principio de funcionamiento, características clave, aplicaciones y recomendaciones de selección, permitiendo a los lectores comprender rápidamente la esencia de esta tecnología y cómo aplicarla en entornos diarios y profesionales para mejorar la eficiencia.

Principio de funcionamiento del sensor de dióxido de carbono
Los sensores de CO2 utilizan principalmente la tecnología NDIR (Infrarrojo No Dispersivo), un método maduro basado en la absorción del espectro infrarrojo. En términos simples, las moléculas de CO2 absorben fuertemente la luz infrarroja en una longitud de onda específica (aproximadamente 4,26 μm). El sensor contiene una fuente de luz infrarroja, una cámara de gas y un detector: cuando la luz infrarroja atraviesa la muestra de gas, el CO2 absorbe parte de la energía, reduciendo la intensidad que llega al detector. Comparando la intensidad de luz antes y después de la absorción, el sensor calcula la concentración de CO2 y la proporciona en ppm (partes por millón).
Este principio ofrece ventajas como medición sin contacto, sin consumo de reactivos químicos y sin dependencia del oxígeno. Los sensores Nexisense optimizan el diseño óptico, garantizando una salida estable incluso en entornos complejos. Por ejemplo, en espacios cerrados, puede detectar con precisión cambios desde 400 ppm (nivel atmosférico normal) hasta varios miles de ppm, proporcionando datos en tiempo real.
Características clave
Los sensores de CO2 de Nexisense se destacan por su alta precisión y confiabilidad, adecuados para diversas aplicaciones.
Alta precisión y larga vida útil: La tecnología NDIR es resistente a interferencias, evitando el efecto de polvo, vapor de agua u otros gases, con una precisión de ±50 ppm. Incluso en funcionamiento prolongado, mantiene un rendimiento estable, con una vida útil típica superior a 10 años, superando ampliamente alternativas de bajo costo y asegurando un retorno de inversión confiable.
Sin dependencia del oxígeno: A diferencia de otros tipos de sensores, NDIR no requiere oxígeno, siendo ideal para entornos con poco oxígeno o cerrados, como sótanos o fermentadores. Esto amplía su rango de aplicación y evita fallas en condiciones extremas.
Rango de medición amplio: Los rangos habituales abarcan de 400 a 5000 ppm, adecuados para monitoreo de calidad del aire interior; los modelos de alta gama pueden expandirse hasta 100% para aplicaciones industriales de alta concentración. La línea de productos Nexisense incluye TX640-J811, TX640-J812 de bajo consumo, mini sonda láser de CO2, TX750-J122, TXZ19D, TX750-J161, TX750-J121, TX721-A1, TXZ19E y TX750-J193, todos sensores infrarrojos de CO2. Estos modelos ofrecen diferentes interfaces y opciones de consumo de energía, facilitando la integración.
Además, el diseño de bajo consumo permite que algunos modelos sean alimentados por batería, haciendo posible su uso portátil.

Aplicaciones típicas
La utilidad de los sensores de CO2 se refleja en múltiples áreas, ayudando a los usuarios a implementar un control inteligente.
En eficiencia energética de edificios, se pueden vincular con sistemas de ventilación: cuando la concentración de CO2 supera 1000 ppm, aumenta automáticamente la ventilación, manteniendo el aire interior fresco y evitando el desperdicio de energía. En oficinas o centros comerciales, este control basado en demanda puede reducir el consumo energético más del 15% y mejorar la productividad.
La agricultura es otra aplicación destacada. En invernaderos, el CO2 es esencial para la fotosíntesis. Los sensores monitorean la concentración en tiempo real, y si cae por debajo de 800 ppm, se activa automáticamente la fertilización con CO2, promoviendo el crecimiento y aumentando el rendimiento entre 10–30%. Por ejemplo, en cultivos de hortalizas, esto se ha convertido en un estándar en la agricultura moderna.
En seguridad industrial, monitorean espacios cerrados durante fermentación, producción de bebidas o almacenamiento, evitando riesgos de asfixia por acumulación de CO2. Con sistemas de alarma, se puede evacuar al personal de manera oportuna.
En monitoreo ambiental, los detectores portátiles de CO2 se usan para evaluar la calidad del aire, ayudando a hogares o escuelas a mantener el confort interior. Los modelos de bajo consumo de Nexisense son ideales para integración IoT, permitiendo supervisión remota y fomentando el desarrollo de ciudades inteligentes.
Selección y recomendaciones de uso
Al elegir un sensor de CO2, la decisión debe basarse en el escenario de aplicación. Para entornos industriales, se recomienda priorizar productos NDIR para garantizar alta precisión y estabilidad. La serie TX de Nexisense es destacada en este ámbito y cuenta con certificación a prueba de explosión, adecuada para entornos de alto riesgo.
En aplicaciones domésticas o comerciales con presupuesto limitado, se pueden considerar opciones electroquímicas, aunque NDIR sigue siendo la opción más duradera. Es importante coincidir el rango de medición: interiores típicamente 400–5000 ppm, entornos industriales más altos. La instalación debe realizarse a la altura de los ocupantes, evitando luz solar directa o fuentes de calor. La calibración anual mantiene la precisión. Nexisense ofrece servicios personalizados, como ajuste de señal de salida (4–20mA o RS485) o formato de encapsulado, para integración perfecta.
En proyectos reales, muchos clientes han logrado pasar de la monitorización pasiva a la regulación activa, mejorando significativamente la eficiencia del sistema.

Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuál es el principio de funcionamiento del sensor de CO2? Basado en NDIR, calcula la concentración mediante la absorción de luz infrarroja por CO2, sin reacción química.
2. ¿Cuál es la precisión del sensor NDIR? Normalmente ±50 ppm, alta resistencia a interferencias, adecuado para monitorización estable a largo plazo.
3. ¿Por qué NDIR no necesita oxígeno? Es una medición puramente óptica, sin dependencia química, apta para ambientes con poco oxígeno.
4. ¿Cuál es el rango típico de medición? 400–5000 ppm para interiores; hasta 100% para aplicaciones industriales.
5. ¿Cómo se aplica en eficiencia energética? Se vincula con sistemas de ventilación para ajustar automáticamente el aire según la concentración de CO2, ahorrando energía.
6. ¿Cuál es su función en agricultura? Controla la fertilización con CO2 en invernaderos, promoviendo el crecimiento y aumentando el rendimiento.
7. ¿Cuál es la vida útil del sensor? Los NDIR suelen superar los 10 años, con mantenimiento simple.
8. ¿Los productos Nexisense son personalizables? Sí, se pueden ajustar rango, interfaz y nivel de protección contra explosión.
9. ¿Cuál es la diferencia con sensores electroquímicos? NDIR es más estable, sin dependencia de oxígeno, aunque más costoso.
10. ¿Qué consideraciones al instalar? Evitar fuentes de calor y corrientes de aire, calibrar regularmente para asegurar precisión de datos.
Conclusión
Los sensores de CO2 con tecnología NDIR proporcionan monitoreo de alta precisión sin dependencia del oxígeno, siendo herramientas clave para la gestión ambiental y optimización energética. Desde ventilación de edificios hasta producción agrícola y seguridad industrial, las soluciones de Nexisense permiten control preciso, protegiendo la salud y la eficiencia. En la era de la neutralidad de carbono, esta tecnología es más que un equipo de monitoreo: es un apoyo para una vida sostenible. Una selección y aplicación adecuadas proporcionan beneficios duraderos y fomentan una gestión del espacio más verde e inteligente.
