Changsha Nexisense Technology Co., Ltd.
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Principales tipos y detalles técnicos de los sensores de gas combustible

2026-01-31

En el contexto actual de una producción industrial y una vida cotidiana cada vez más complejas, los riesgos de seguridad causados por fugas de gases combustibles se han convertido en una preocupación global. Los sensores de gas combustible, como herramientas clave para prevenir explosiones e incendios, ayudan a los usuarios a responder a los riesgos de manera oportuna mediante la monitorización en tiempo real de la concentración de gas. Gracias a años de acumulación tecnológica, Nexisense ha desarrollado una variedad de productos de sensores adecuados para diferentes escenarios de aplicación. Este artículo revisa de forma sistemática los principales tipos de sensores de gas combustible, incluidos sus principios de funcionamiento, características técnicas y aplicaciones prácticas, ayudando a los lectores a comprenderlos en profundidad y a elegir soluciones adecuadas. Con este conocimiento, podrá evaluar mejor el rendimiento de los sensores y mejorar el nivel general de seguridad en implementaciones reales.

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Sensores catalíticos de combustión

Los sensores catalíticos de combustión son una de las tecnologías más utilizadas en el ámbito industrial. Su diseño se basa en el aprovechamiento eficaz de las reacciones de oxidación de gases. El componente central del sensor es una bobina de hilo de platino recubierta con un catalizador de metales nobles (como platino o paladio). Cuando gases combustibles como el metano o el propano entran en el sensor, reaccionan con el oxígeno del aire sobre la superficie del catalizador mediante una combustión sin llama. Este proceso libera calor, elevando la temperatura del hilo de platino y provocando un cambio en su resistencia. Mediante un circuito de puente de Wheatstone, el sensor detecta esta variación de resistencia y genera una señal proporcional a la concentración de gas, normalmente expresada como %LEL (porcentaje del límite inferior de explosividad).

Las ventajas de este tipo de sensor incluyen una excelente linealidad de salida, alta precisión y un tiempo de respuesta rápido, pudiendo detectar cambios en la concentración de gas en cuestión de segundos. Presenta alta sensibilidad a gases combustibles hidrocarburos comunes y una fiabilidad comprobada por un uso industrial prolongado. Sin embargo, también tiene limitaciones: debido a que la reacción de combustión depende del oxígeno, no puede funcionar correctamente en entornos con deficiencia de oxígeno; además, la exposición prolongada a contaminantes como compuestos de silicio o sulfuros puede provocar el envenenamiento del catalizador y la disminución de la sensibilidad. Por ello, la calibración y el mantenimiento periódicos son esenciales para garantizar un funcionamiento estable a largo plazo.

Los sensores catalíticos de Nexisense se utilizan ampliamente en la petroquímica, gasoductos de gas natural y monitoreo de metano en minas de carbón. Por ejemplo, en sistemas de detección de fugas en plantas químicas, estos sensores pueden monitorear la concentración de gas en tiempo real y activar medidas de interbloqueo como ventilación automática o cierre de válvulas, reduciendo significativamente el riesgo de accidentes. Los productos de las series ZR07 y ZC25 mejoran la resistencia al envenenamiento mediante la optimización de la formulación del catalizador, con una vida útil de varios años.

Sensores infrarrojos

Los sensores infrarrojos representan la dirección de desarrollo de la tecnología de detección de gases y se basan principalmente en el principio NDIR (infrarrojo no dispersivo). Las moléculas de gas combustible presentan características únicas de absorción en longitudes de onda infrarrojas específicas; por ejemplo, el metano muestra una fuerte absorción alrededor de los 3,3 micrómetros. El sensor emite un haz infrarrojo y mide la atenuación del haz después de atravesar el gas, calculando así la concentración. Este método no implica reacciones químicas, por lo que no se ve afectado por la concentración de oxígeno ambiental.

Las principales ventajas de los sensores infrarrojos incluyen una vida útil extremadamente larga (generalmente superior a 10 años), una gran resistencia al envenenamiento y una excelente selectividad. Incluso en entornos de alta humedad o corrosivos, pueden funcionar de manera estable con mínimas interferencias. Su principal desventaja es el costo relativamente elevado, debido a la necesidad de componentes ópticos de alta precisión y circuitos de procesamiento de señales complejos. No obstante, con el avance continuo de la tecnología, esta diferencia de costos se está reduciendo gradualmente.

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En aplicaciones reales, los sensores infrarrojos son especialmente adecuados para escenarios de alto riesgo o con deficiencia de oxígeno, como galerías subterráneas, plataformas petroleras marinas o tanques de almacenamiento sellados. La serie TX721 de sensores infrarrojos de Nexisense admite la detección de múltiples gases e integra interfaces de comunicación digital, facilitando su conexión a sistemas IoT. En aplicaciones de monitoreo de gasoductos de gas natural, estos sensores permiten la detección remota de fugas mínimas, ayudando a prevenir accidentes por explosión.

Sensores semiconductores

Los sensores semiconductores ocupan una posición importante en el mercado doméstico debido a su estructura simple y bajo costo. Su principio de funcionamiento se basa en el cambio de conductividad de materiales semiconductores de óxidos metálicos (como el óxido de estaño) cuando se calientan. Al entrar en contacto con gases combustibles, la superficie del semiconductor caliente experimenta reacciones de adsorción que provocan cambios significativos en la conductividad. El circuito detecta esta variación y genera la señal correspondiente.

Las ventajas de estos sensores son evidentes: tamaño compacto, bajo precio y alta sensibilidad, lo que los hace adecuados para aplicaciones a gran escala y dispositivos portátiles. Además, presentan tiempos de respuesta rápidos y pueden reflejar oportunamente las variaciones de concentración de gas. Sin embargo, su desventaja principal es la baja selectividad, ya que son susceptibles a interferencias de temperatura, humedad u otros gases, lo que puede generar falsas alarmas. Por ello, en el diseño práctico suelen incorporarse capas de filtrado o compensación algorítmica.

Los sensores semiconductores de Nexisense están orientados principalmente a alarmas de gas domésticas y detectores portátiles, como la serie MQ-K. Estos sensores son fáciles de integrar, de bajo consumo y adecuados para cocinas, garajes y otros escenarios cotidianos. En sistemas de hogar inteligente, pueden vincularse con aplicaciones móviles para proporcionar alertas en tiempo real y recordatorios remotos, mejorando eficazmente la seguridad del gas en el hogar.

Sensores electroquímicos

Los sensores electroquímicos se utilizan habitualmente para la detección de gases tóxicos, pero destacan especialmente en la detección de gases que son tanto combustibles como tóxicos, como el monóxido de carbono (CO). Su principio se basa en reacciones electroquímicas: al aplicar un voltaje entre los electrodos, el gas objetivo se oxida o reduce en el electrolito, generando una corriente eléctrica proporcional a la concentración del gas.

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Las ventajas de los sensores electroquímicos incluyen alta precisión, buena selectividad y bajo consumo energético, siendo especialmente adecuados para la detección de bajas concentraciones. Su señal de salida presenta buena linealidad y es relativamente fácil de calibrar. Las desventajas incluyen una vida útil relativamente corta (generalmente de 2 a 3 años) y una mayor sensibilidad a los cambios de temperatura, lo que requiere circuitos de compensación térmica.

Los sensores electroquímicos de monóxido de carbono de Nexisense se utilizan ampliamente en alarmas domésticas y sistemas de protección de seguridad industrial. Por ejemplo, en salas de calderas o aparcamientos subterráneos, permiten una monitorización precisa de la concentración de CO, previniendo eficazmente incidentes de intoxicación. El diseño del producto prioriza la estabilidad a largo plazo y admite salidas de 4–20 mA para facilitar la integración en sistemas.

Comparación y guía de selección de diferentes tipos de sensores

Tras comprender las diferencias entre los distintos tipos de sensores, la selección debe basarse en las necesidades específicas de la aplicación. Los sensores catalíticos de combustión son adecuados para entornos industriales con altos requisitos de precisión, siempre que haya suficiente oxígeno; los sensores infrarrojos son ideales para entornos con deficiencia de oxígeno o con altas exigencias de fiabilidad; los sensores semiconductores son económicos y adecuados para aplicaciones domésticas; y los sensores electroquímicos son más apropiados para la detección de gases combustibles tóxicos específicos.

En el monitoreo de seguridad industrial, generalmente se recomiendan sensores catalíticos de combustión o infrarrojos, ya que cuentan con certificaciones antiexplosión completas y alta fiabilidad, siendo capaces de manejar entornos de gases complejos. Para condiciones de alto riesgo o con deficiencia de oxígeno, los sensores infrarrojos ofrecen ventajas adicionales gracias a su bajo mantenimiento y larga vida útil. Las alarmas de gas domésticas suelen utilizar sensores semiconductores para satisfacer necesidades básicas de seguridad a bajo costo. Para la detección de monóxido de carbono, se recomienda el uso de sensores electroquímicos para garantizar precisión y especificidad.

Nexisense recomienda a los usuarios evaluar de forma integral factores como el rango de temperatura ambiental, el tipo de gas y el presupuesto. Casos prácticos demuestran que la combinación de múltiples sensores (por ejemplo, sistemas híbridos catalíticos e infrarrojos) puede mejorar aún más el rendimiento general de la detección. En el futuro, con el desarrollo de la tecnología MEMS y algoritmos inteligentes, los sensores de gas combustible evolucionarán hacia una mayor miniaturización, inteligencia y capacidad de detección multigás.

Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Qué es %LEL? %LEL representa el porcentaje del límite inferior de explosividad, es decir, la concentración mínima de gas en el aire capaz de provocar una explosión, utilizada comúnmente para evaluar riesgos de gases combustibles.

2. ¿Cómo evitan el envenenamiento los sensores catalíticos de combustión? Mediante la optimización de la formulación del catalizador y la incorporación de capas de filtrado protector, los productos de Nexisense mejoran significativamente la resistencia a compuestos de silicio y sulfuros. El mantenimiento periódico también ayuda a prolongar la vida útil.

3. ¿Qué gases son adecuados para sensores infrarrojos? Principalmente metano, propano, dióxido de carbono y otros gases hidrocarburos y de efecto invernadero, con alta selectividad y sin dependencia del oxígeno.

4. ¿Por qué los sensores semiconductores son propensos a interferencias? Porque sus materiales son sensibles a las condiciones ambientales; por ejemplo, los cambios de humedad pueden causar fluctuaciones en la conductividad, lo que requiere medidas de compensación o filtrado en el diseño.

5. ¿Cuál es la vida útil de los sensores electroquímicos? Generalmente de 2 a 3 años, dependiendo del entorno de uso. Nexisense recomienda el reemplazo periódico para garantizar la precisión de detección.

6. ¿Cómo se calibran los sensores de gas combustible? Introduciendo mezclas de gas estándar en el sensor y ajustando la salida para que coincida con concentraciones conocidas. Normalmente se recomienda la calibración cada 6 a 12 meses.

7. ¿Qué sensor debe utilizarse en entornos con deficiencia de oxígeno? Los sensores infrarrojos son los más adecuados, ya que su principio de detección no depende del oxígeno y son ideales para espacios cerrados o subterráneos.

8. ¿Qué tipo de sensor se utiliza comúnmente en alarmas domésticas? Sensores semiconductores, debido a su bajo costo y tamaño compacto, suficientes para la monitorización diaria de gases.

9. ¿Los sensores Nexisense admiten integración de sistemas? Sí, admiten interfaces como 4–20 mA y RS485, facilitando la integración con PLC o sistemas IoT.

10. ¿Cuáles son las tendencias futuras? Evolución hacia la miniaturización, detección multigás y análisis inteligente, combinados con tecnologías de IA para mejorar la capacidad predictiva y de alerta temprana.

Conclusión

Los sensores de gas combustible presentan una amplia variedad de tipos, cada uno con sus propias ventajas: los sensores catalíticos de combustión son fiables para aplicaciones industriales maduras, los sensores infrarrojos ofrecen ventajas de bajo mantenimiento y larga vida útil, mientras que los sensores semiconductores y electroquímicos proporcionan soluciones rentables y altamente específicas para aplicaciones concretas. Nexisense se compromete a ofrecer productos altamente adaptables para distintos escenarios, ayudando a los usuarios a afrontar diversos desafíos de seguridad. A través de este análisis sistemático, podrá seleccionar tecnologías con mayor confianza y lograr una monitorización de gases eficiente y fiable. En una era donde la seguridad es primordial, elegir sensores de alta calidad no solo es una medida de prevención de riesgos, sino también una garantía clave para el desarrollo sostenible.

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